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Rituales, significados y tradiciones mágicas

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Manuscrito islandés · ATA Ämb 2, F 16:26

Galdrabók frente a Huld y Galdrakver: ¿a qué manuscrito corresponde cada nombre?

Libros de consulta de color índigo, una página en blanco abierta y una lupa.

El Galdrabók de Estocolmo, el Galdrakver Lbs 143 8vo y el manuscrito Huld de 1860 difieren en fecha, material, lugar de conservación y testimonios de sus símbolos.

Página del manuscrito Galdrabók con un círculo de letras, cruces y texto alrededor
Signo circular dentro del manuscrito, imagen digital 17 de Alvin. Marca de Dominio Público. Ver la imagen del archivo.

En internet se reúnen habitualmente tres manuscritos distintos bajo un único «grimorio islandés». Su contenido, sus secuencias de páginas y sus operaciones con signos muestran tres formas diferentes de organizar la escritura mágica.

Galdrabók de Estocolmo
ATA Ämb 2, F 16:26; pergamino; varias manos
Galdrakver
Lbs 143 8vo; piel; una mano; 1670
Huld
ÍB 383 4to; papel; Geir Vigfússon; 1860

Galdrabók puede ser una denominación general o este códice de Estocolmo

En el islandés corriente, galdrabók significa libro de magia. Los estudiosos y los editores también emplean Galdrabók como título abreviado del manuscrito concreto de Estocolmo ATA Ämb 2, F 16:26. El contexto determina cuál de los dos sentidos se pretende. El códice de Estocolmo es un objeto material distinto de los manuscritos conservados hoy en Reikiavik: su soporte de pergamino, sus capas de escritura, la nota de adquisición en Copenhague y su actual lugar de conservación definen este libro particular.

El libro de Estocolmo tiene treinta y dos hojas de pergamino y cuatro capas de escritura que se extienden desde finales del siglo XVI hasta el XVII. Sus cuarenta y siete entradas incluyen largas oraciones protectoras, fórmulas en prosa, material de calendario, nombres, círculos y signos ramificados. Esa variedad constituye su estructura interna: las adiciones se acumulan en vez de avanzar por una única doctrina. Una entrada puede apoyar la operación en la repetición de nombres sagrados y oraciones, mientras otra confía la mayor parte de ella a una figura dibujada dentro de una instrucción breve. Las cuatro manos conservan varias gramáticas rituales bajo una misma cubierta.

La figura circular de la imagen digital 17 de Alvin pertenece a este objeto. En otros lugares reaparecen signos parecidos, pero sus trazos, palabras, escala y texto circundante pueden cambiar. La fotografía conserva el pautado rojo, la escritura y la prosa contigua que desaparecen en un dibujo moderno. La página aporta significado mediante la disposición tanto como mediante la forma: las palabras delimitan el círculo, filas breves ocupan su interior y la prosa continúa debajo. Un recorte del centro eliminaría la secuencia que integra la figura en una entrada.

Lbs 143 8vo es el Galdrakver de 1670

Handrit.is describe Lbs 143 8vo como un códice de piel procedente de Islandia, fechado en 1670 y compuesto por veintisiete hojas entre guardas añadidas. Registra una sola mano y señala que la lengua es islandés con algo de latín. Es el manuscrito que suele llamarse Galdrakver, es decir, pequeño libro de magia. Sus páginas limpias y espaciosas y su conocida forma de Ægishjálmur han ayudado a que sus imágenes circulen mucho más allá del catálogo. Ambos libros son de piel, pero difieren en el número de hojas, las capas de escritura y sus actuales lugares de conservación.

El contenido también tiene otra organización. Pagani señala que el libro comienza con una epístola atribuida a Dios y transmitida por un ángel al papa León III, seguida de signos llamados anillos de Carlomagno. Ægishjálmur aparece en el folio 11r, una forma de IHS en el 12r, el Sello del Espíritu Santo en el 13v y un Sello de Salomón en el 14r. La secuencia sitúa los signos dentro de afirmaciones cristianas, carolingias y salomónicas de autoridad heredada. Una entrada breve puede condensar una operación, pero las hojas cercanas siguen aportando un marco erudito más amplio.

Lbs 143 y el Galdrabók de Estocolmo comparten, por tanto, género y motivos sin ser copias duplicadas. Uno es un cuaderno de una sola mano cuyas primeras hojas agrupan signos con nombre dentro de una secuencia que establece autoridad; el otro es una antología por capas donde varias manos alternan oraciones, fórmulas y figuras. Las denominaciones compartidas son indicios de transmisión. El orden y el diseño diferentes muestran que cada compilador adaptó el material recibido a una nueva colección.

Comparación comentada de figuras: Ægishjálmur en Estocolmo y Lbs 143

La figura 6 de Pagani coloca dos formas de Ægishjálmur del Galdrabók de Estocolmo junto a la del folio 11r de Lbs 143 y las agrupa por el mismo objetivo declarado de asustar a los enemigos. Las tres son radiales, pero la coincidencia no va más allá de esa gramática general. Los brazos de Estocolmo terminan en horquillas que incluso difieren entre sí. La figura de Lbs 143 añade un círculo central, cruza cada brazo con tres trazos cortos y da otro perfil a sus horquillas terminales. El nombre y el propósito siguen siendo reconocibles mientras el dibujo se rehace.

La breve nota junto a la figura de Lbs 143 muestra también su lógica ritual. Une un material nombrado, una inscripción, una colocación en el cuerpo y el encuentro previsto: el signo se asocia con el plomo, la frente y el momento anterior a encontrarse con un enemigo. Así, la figura forma parte de una secuencia condicional compacta. Su forma radial no funciona como un mapa cuyos brazos se descifran por separado; el manuscrito conecta el signo completo con el material, el cuerpo, el momento y un efecto afirmado.

Las versiones de Estocolmo no pueden heredar sin más esa secuencia exacta, porque las entradas que las rodean y sus dibujos son distintos. Tratar las palabras de Lbs 143 como instrucciones universales para todo Ægishjálmur borraría precisamente lo que establece la comparación de figuras. La conclusión delimitada es más modesta y útil: los escribas islandeses de la primera Edad Moderna podían conservar una denominación funcional y una familia radial mientras cambiaban la geometría central, los trazos terminales y la cantidad de texto alrededor del signo.

Huld es un manuscrito en papel realizado en 1860

El manuscrito Huld es ÍB 383 4to de la Biblioteca Nacional y Universitaria de Islandia. Su ficha identifica a un solo escriba, Geir Vigfússon, veintisiete hojas de papel y la fecha 1860. El Museo de Hechicería y Brujería de Islandia describe su extensa colección de alfabetos y una sección posterior con treinta signos mágicos. Lo separan del libro de Estocolmo el material, el lugar de conservación, la escritura y unos dos siglos.

La división entre esas partes da a Huld una lógica de recopilación explícita. La primera parte contiene tablas de alfabetos rúnicos, cifrados e inventados; la posterior numera treinta signos y los acompaña de títulos y explicaciones breves. Ese paso del repertorio de caracteres a los signos aplicados difiere tanto de la acumulación por capas de Estocolmo como de la cadena inicial de autoridades legendarias y sagradas de Lbs 143. Huld mira hacia una tradición anterior y la ordena como una colección anticuaria de una sola mano cuidadosa.

Vegvísir, en el folio 26v, marca un límite concreto. Su nota asocia llevar el signo con evitar perder el rumbo durante tormentas o mal tiempo en un camino desconocido. No describe una aguja, un punto norte, un instrumento de navegación marítima ni una manera de leer cada brazo. Esa lógica difiere del Ægishjálmur de Lbs 143: una entrada vincula una figura completa con el viaje en malas condiciones, mientras la otra une una figura completa con el material, su colocación en el cuerpo y un encuentro humano previsto. Llamar a cualquiera de ellas una «brújula vikinga» intemporal sustituye dos operaciones manuscritas por una categoría visual moderna.

Los tres testimonios responden ahora a preguntas diferentes. Estocolmo muestra cómo varios escritores acumularon operaciones verbales y gráficas; Lbs 143 muestra a un solo escriba que sitúa un signo dentro de una secuencia erudita y una acción material compacta; Huld separa los alfabetos de una colección numerada de signos y conserva un amuleto tardío para viajar. Las fechas y las signaturas identifican los objetos, pero el contenido y el orden interno explican por qué sus signos no son intercambiables.

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