
El Ars Goetia no presenta la comunicación como una sola frase dramática. Su sección ceremonial construye una cadena de discursos en torno a un nombre de espíritu sustituible: una llamada inicial, una segunda apelación, una coacción, el posible recurso a un rey superior, una alocución cuando se considera que algo está presente y una bienvenida que exige a la figura quedarse. El orden explica qué pretende cambiar cada discurso.
- Testimonio primario
- Sloane MS 3825
- Secuencia
- Llamada → escalada → alocución
- Impresión posterior
- Edición de Mathers y Crowley, 1904
La primera llamada define el encuentro solicitado
En Sloane MS 3825, la conjuración inicial introduce el nombre de un espíritu en una fórmula reutilizable. Exige una aparición visible ante el círculo, una forma bella y humana, conducta pacífica, respuestas racionales y una voz clara. Estas cláusulas definen la comunicación antes de imaginar respuesta alguna: se especifican lugar, apariencia, disposición, materia e inteligibilidad. La entrada del catálogo aporta nombre, rango, sello, función y, a veces, dirección; el discurso común indica la forma de llegada deseada. El libro une así una base de datos de espíritus a una alocución genérica, en lugar de escribir setenta y dos ceremonias independientes.
La alocución establece también una jerarquía de autorización. Quien habla reclama poder mediante nombres divinos, relatos de la creación y el propio gobernante del espíritu. Es un lenguaje ritual cristiano coercitivo, no una invitación a conversar entre iguales. La orden repetida de responder racionalmente revela el problema de fondo: aparecer no bastaría para una comunicación lograda si la figura callara, fuera ambigua, engañosa o actuara fuera de la función que le asigna su entrada del catálogo. La lógica ritual consiste en una secuencia de controles impuestos a un interlocutor esperado, pero del que se desconfía.
La escalada interpreta la ausencia como un problema de rango
Una segunda conjuración repite la exigencia mediante una cadena más larga de nombres bíblicos y relatos de liberación. Si el espíritu sigue sin aparecer, la coacción amenaza con quitarle su función y encerrarlo. La siguiente rúbrica propone causas para la ausencia continuada: su rey puede haberlo enviado a otro lugar o puede estar atado fuera de la custodia de ese rey. El texto cambia entonces de destinatario. Llama al rey que corresponde y ordena a ese superior enviar al subordinado nombrado. El fracaso se interpreta dentro de la misma administración que organiza el catálogo: la escalada asciende de rango en lugar de adoptar una teoría nueva del contacto.
Otras maldiciones agravan la amenaza, pero su posición revela más que sus palabras. Aparecen después de dos llamadas y una coacción, de modo que la severidad es una respuesta gradual a la demora. Se indica al oficiante probar una vía ordinaria, luego otra ampliada, después un discurso vinculante y, por último, la jerarquía por encima del espíritu ausente. Esta arquitectura permite al compilador incorporar fórmulas prestadas a una lista de espíritus ya existente. También explica por qué las citas aisladas pueden tergiversar la obra: una maldición impresa sola parece el rito entero, aunque el manuscrito la sitúa bastante avanzada en una escala de respuestas a contingencias.
Lectura práctica: la primera llamada se convierte en bienvenida
Comparemos la primera llamada con la bienvenida pronunciada tras la aparición. El inicio pide al espíritu N que acuda ante el círculo visiblemente, en paz y con una voz comprensible para el oficiante. La bienvenida reconoce primero que la figura llamada ha obedecido, pero de inmediato la obliga a permanecer visible y afable hasta que el trabajo solicitado termine sin engaño. Los mismos adjetivos cambian de función gramatical. En la llamada describen una llegada esperada; en la bienvenida se convierten en condiciones para continuar presente. La llegada es, por tanto, un umbral de la secuencia, no su conclusión.
Entre esos discursos se sitúa una «alocución al llegar». El oficiante muestra el pentáculo de Salomón, presenta al exorcista como armado por Dios y exige respuestas racionales. El cotejo de Peterson señala una pequeña divergencia entre testimonios con consecuencias importantes: Sloane 3825 presenta una palabra que puede significar cerco hostil o conclusión, mientras Sloane 3648, Sloane 2731 y la impresión de Mathers y Crowley dan «confusión». Una lectura apunta a la contención; la redacción posterior más conocida, a la amenaza de deshonra. Una sola palabra copiada cambia la razón de mostrar el signo, aunque la acción circundante siga siendo reconocible.
La secuencia analizada contiene así tres movimientos delimitados. El primer discurso llama y especifica; la alocución de llegada muestra autoridad y comprueba la obediencia; la bienvenida convierte la presencia en una obligación temporal de responder. Leer solo la bienvenida elimina la escalada anterior que da sentido a la «obediencia». Leer únicamente la primera conjuración elimina la comprobación posterior de inteligibilidad y veracidad. El modelo comunicativo del manuscrito es acumulativo: cada etapa restringe lo que supuestamente cuenta como respuesta aceptable.
El Heptameron aporta el lenguaje, pero no toda la Goetia
El texto paralelo de Peterson muestra que buena parte de la redacción de las conjuraciones, la alocución de llegada y la bienvenida procede de la tradición del Heptameron, en particular de su Vinculum o vínculo. El compilador de la Goetia modifica esos materiales al situarlos después de un catálogo de setenta y dos espíritus y añadir una alternativa específica de su jerarquía. El Heptameron organiza las operaciones por día de la semana, hora, viento, nombres estacionales y ángeles regentes. La Goetia ordena su catálogo principal por espíritus numerados con rangos, funciones, legiones y sellos. Las mismas frases funcionan, por tanto, dentro de índices diferentes.
La edición de Mathers y Crowley de 1904 añade otra capa de testimonio. Regulariza ortografía, tipografía, encabezados y diagramas, e incorpora material editorial en torno a una tradición manuscrita del siglo XVII. Permite seguir la secuencia publicada, pero su página pulida no debe confundirse con la redacción o disposición exactas de todos los manuscritos del Lemegeton. La afirmación histórica firme es estructural: la Goetia convierte vínculos y conjuraciones tomados de otros textos en una cadena de discursos reutilizable, ligada a un catálogo de espíritus propio; las variantes manuscritas revelan dónde seguía siendo inestable ese ensamblaje.
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