EL TEXTO · ATHARVAVEDA
Himnos comentados en este artículo
Empieza por los versos que se muestran aquí. Abre los demás himnos citados para comparar sus imágenes y propósitos.
ATHARVAVEDA · LIBRO VI EN PRIMER PLANO
Para conquistar el amor de un hombre
De las Apsarases, conquistadoras de carros, perteneciente a las conquistadoras de carros, [es] este amor (smará): dioses, enviad amor; que aquel [hombre] arda por (anu-çuc) mí.
Que aquel [hombre] me ame (smṛ); siendo querido, que me ame: dioses, enviad, etc., etc.
Que aquel [hombre] me ame, no yo a él en momento alguno, dioses, enviad, etc., etc.
Enloqueced[lo] (un-māday-), oh Maruts; oh atmósfera, enloquece[lo]; oh Agni, enloquece[lo] tú; que aquel [hombre] arda por mí.
Traducción de Whitney–Lanman tal como se publicó (1905) · Lee VI.130 en Wikisource ↗
ATHARVAVEDA · LIBRO VI TAMBIÉN CITADO
Para forzar el amor de un hombre
Lee el himno de comparación VI.132 (5 versos)
El amor que los dioses vertieron dentro de las aguas, muy ardiente, junto con el anhelo, ese caliento para ti por la ordenanza (dhárman) de Varuṇa.
El amor que todos los dioses vertieron, etc., etc.
El amor que Indrāṇī vertió, etc., etc.
El amor que Indra y Agni vertieron, etc., etc.,
El amor que Mitra y Varuṇa vertieron, etc., etc.
Traducción de Whitney–Lanman tal como se publicó (1905) · Lee VI.132 en Wikisource ↗
ATHARVAVEDA · LIBRO VII TAMBIÉN CITADO
Contra los malos sueños
Leer el himno de comparación VII.100 (105) (1 verso)
Me aparto de los sueños malignos, de los malos sueños, del mal resultado (ábhūti); hago del bráhman mi [defensa] interior; [alejo] los dolores que tienen aspecto de sueños.
Traducción de Whitney–Lanman tal como se publicó (1905) · Lee VII.100 (105) en Wikisource ↗
El estribillo insiste en el sentimiento, no en el momento
La voz femenina de VI.130 pide repetidamente que se envíe amor a un hombre. Su tercer verso hace explícito el desequilibrio al querer el amor de él mientras retiene una respuesta igual. Su cuarto verso convoca a los Maruts, la atmósfera y Agni para inflamarlo. Esto no es un relato de expectación ordinaria al final del día. No hay tarde, cama ni último pensamiento en el poema. Las peticiones repetidas crean presión por acumulación: se pide el mismo resultado a varios destinatarios divinos. Esa insistencia retórica revela más que una afirmación moderna de horario, porque expone el deseo de la hablante de controlar la vida interior ajena en vez de describir una conversación mutua antes de dormir.
VI.132 da un medio al ardor
VI.132, leído cerca de VI.130 en un grupo de himnos amorosos de mujeres, repite una petición en la que las potencias divinas vierten amor en el agua para calentar al hombre deseado. Aquí el agua se convierte en vehículo de la petición amorosa, pero el resultado se describe como ardor o abrasamiento. La repetición hace central el acto de verter. Un lector moderno podría imaginar una bebida calmante tomada de noche, pero no se declara ni el momento ni una escena de ese tipo junto a la cama. Comparar VI.130 con VI.132 revela cómo los textos intensifican el deseo mediante mecanismos distintos, el envío divino directo y el ardor llevado por el agua, mientras dejan sin especificar las horas del día. El deseo de ser el último pensamiento de alguien no puede recuperarse de ninguno.
Una protección de los sueños no es un encantamiento amoroso para acostarse
VII.100 (105) trata del territorio posterior a quedarse dormido, pero su único verso pide que se alejen los malos sueños, el mal resultado y los dolores con aspecto de sueño. Busca alivio de lo que pueda perturbar a un durmiente. No llama a una persona deseada a la mente justo antes de dormir ni menciona los pensamientos de otra persona. La diferencia entre un verso protector de los sueños y una petición amorosa dirigida importa: la proximidad en una antología no significa que sus acciones puedan apilarse en un único método antiguo. Incluso si un autor contemporáneo vincula el deseo nocturno con la eliminación de pesadillas, la historia para acostarse resultante es una invención interpretativa, no una lectura de los cuatro versos de VI.130.
El último pensamiento de la noche es contemporáneo
«Hacer que una persona determinada piense en mí antes de dormirse» y El último pensamiento de la noche son una práctica y un beneficio modernos originales. Prometen un acontecimiento en la mente de otra persona en un umbral nocturno preciso que ningún himno citado registra. El material antiguo puede aportar imágenes de ardor y el interés separado por los malos sueños, pero no puede establecer en quién piensa una persona al acostarse. El deseo moderno puede ser una forma suave de expresar anhelo si su resultado imaginado se mantiene separado de los hechos. VI.130 también pide un deseo asimétrico, por lo que una interpretación calmante para acostarse no debe tapar el deseo coercitivo del texto fuente.
LECTURA COMENTADA
Observa qué cambia cuando entra el agua
Compara VI.130.4, donde se pide a Agni y a otras potencias que hagan arder de amor al hombre, con el vertido repetido de amor en el agua de VI.132. Ambos buscan ardor, aunque solo uno nombra el medio acuático. Después lee VII.100 (105) como petición separada de expulsar sueños dolorosos. Ni el verso del fuego ni el del agua especifica cuándo se acuesta el hombre; el verso del sueño no nombra un amante. El beneficio moderno para antes de dormir combina un reloj y una observación interior ausentes de cada pasaje. Esta lectura atenta deja comprensibles las tres acciones antiguas en vez de fundirlas en un solo hechizo.
