EL TEXTO · ATHARVAVEDA
Himnos comentados en este artículo
Empieza por los versos que se muestran aquí. Abre los demás himnos citados para comparar sus imágenes y propósitos.
ATHARVAVEDA · LIBRO III EN PRIMER PLANO
Para la concordia
Igualdad de corazón, igualdad de pensamiento y ausencia de hostilidad hago para vosotros; mostraos afecto (hary) unos a otros, como la inviolable [vaca] hacia su ternero recién nacido.
Sea el hijo sumiso al padre y de igual pensamiento que la madre; que la esposa diga al marido palabras (vā́c) llenas de miel, beneficiosas.
Que no odie el hermano al hermano ni la hermana a la hermana; volviéndoos concordes (samyáñc), de iguales rumbos, pronunciad palabras favorablemente (bhadráyā).
El encantamiento por cuya virtud los dioses no se separan ni se odian entre sí, ese realizamos en vuestra casa, concordia para [vuestros] hombres (púruṣa).
Lee los 3 versos restantes de III.30
Teniendo superiores (jyā́yasvant), atentos a vuestro propósito, no os dividáis, cumpliendo juntos, avanzando con labor compartida (sádhura); venid aquí diciendo lo que agrada a los demás; os hago unidos (sadhrīcī́na), de igual pensamiento.
Vuestra bebida (prapā́) [sea] la misma, común vuestra porción de alimento; con el mismo arnés (yóktra) os uno ⌊yuj⌋; adorad a Agni unidos, como radios en torno al cubo de una rueda.
Unidos, de igual pensamiento os hago, en un solo racimo, a todos vosotros, mediante [mi] conciliación; [sed] como los dioses que defienden la inmortalidad (amṛ́ta); a última y a primera hora, sea vuestra la buena voluntad.
Traducción de Whitney–Lanman tal como se publicó (1905) · Lee III.30 en Wikisource ↗
ATHARVAVEDA · LIBRO VI EN PRIMER PLANO
Para conquistar el amor de un hombre
Desde la cabeza hacia abajo, desde los pies hacia abajo, arrastro hacia abajo tus anhelos (ādhī́). Dioses, enviad amor; que aquel [hombre] arda por mí.
Oh Anumati, asiente a (anu-man) esto; oh designio (ā́kūti), que constriñas (sam-nam) esto. Dioses, enviad, etc., etc.
Si (yát) corres tres leguas, cinco leguas, una jornada de jinete, desde allí volverás; serás padre de nuestros hijos.
Traducción de Whitney–Lanman tal como se publicó (1905) · Lee VI.131 en Wikisource ↗
ATHARVAVEDA · LIBRO XIV TAMBIÉN CITADO
Ceremonias matrimoniales
Leer el himno comparado XIV.1 (64 versos)
Por la verdad está establecida (ut-stabh) la tierra; por el sol está establecido el cielo; por la rectitud se sostienen los Ādityas; Soma está colocado (çritá) sobre el cielo.
Por Soma son fuertes los Ādityas; por Soma es grande la tierra; asimismo, en el regazo de estos asterismos está colocado (ā-dhā) Soma.
Uno cree haber bebido Soma cuando machacan una hierba; del Soma que conocen los sacerdotes (brahmán) no participa ningún hombre terrenal.
Cuando, oh Soma, te beben ⌊por entero⌋, vuelves a llenarte; Vāyu es el defensor de Soma; el mes es patrón (ā́kṛti) de los años (sámā).
Guardado por disposiciones de cobertura, defendido por vigilantes (?? bárhata), oh Soma, permaneces oyendo las piedras de prensar; ningún ser terrenal participa de ti.
La intención (cítti) era la almohada, la vista era el ungüento, el cielo [y] la tierra eran el cofre (kóça), cuando Sūryā fue a su marido.
La rāíbhī era el [canto] de despedida (?? anudéyī), la nārāçaṅsī́ era el de bienvenida (? nyócanī); la vestidura de Sūryā era, en verdad, excelente; va adornada con canto (gā́thā).
Las alabanzas (stóma) eran los travesaños (?? pratidhí); el metro era el kurī́ra, el opaçá; de Sūryā eran pretendientes los Açvins, Agni era el precursor.
Soma era quien buscaba novia; ambos Açvins eran pretendientes, cuando Savitar dio a su marido a Sūryā, que alababa (çaṅs) con su mente.
La mente era su carro; el cielo era también [su] dosel; los dos bueyes de tiro eran blancos (çukrá), cuando Sūryā fue a su marido.
Con ronzales de verso (ṛ́c) y canto (sā́man), tus dos bueyes avanzaron apacibles (? sāmaná); oídos eran tus (dos) ruedas; en el cielo, la senda errante.
Limpias eran tus (dos) ruedas mientras ibas; la exhalación (vyāná) era el eje insertado; a un carro hecho de mente subió Sūryā al partir hacia su marido.
El cortejo nupcial (vahatú) de Sūryā, que Savitar envió (ava-sṛj), ha partido; en las Maghās se matan las vacas; en las Phalgunīs es la boda.
Cuando, oh Açvins, fuisteis preguntando, con vuestro [carro] de tres ruedas, a las nupcias de Sūryā, ¿dónde estaba una rueda vuestra? ¿Dónde os situasteis para señalar?
Cuando fuisteis, oh señores de la belleza, a cortejar a Sūryā, todos los dioses asintieron a aquella [acción] vuestra; Pūshan, como hijo, eligió un padre.
Tus dos ruedas, oh Sūryā, las conocen oportunamente los sacerdotes (brahmán); además, la única rueda que está en secreto, esa, en verdad, la conocen los esclarecidos (addhātí).
Hacemos ofrenda a Aryaman de buenas conexiones, hallador de marido; como una calabaza de su atadura, de aquí libero, no de allá.
La libero [a ella] de aquí, no de allá; la dejo bien atada allá, para que, oh benévolo Indra, sea rica en hijos, bien dotada.
Te libero de la atadura de Varuṇa con la que te ató el muy propicio Savitar; en el cubil (yóni) de la rectitud, en el mundo de lo bien hecho, que te sea agradable acompañada del pretendiente (-sambhalá).
Que Bhaga te conduzca de aquí, tomando tu mano; que los Açvins te lleven en carro; ve a las casas para ser señora de la casa; tú, con dominio, hablarás al consejo.
Que lo querido prospere (sam-ṛdh) aquí para tu descendencia; vela por esta casa para ser su señora; mezcla tu ser (tanū́) con este marido; después, a edad avanzada, hablarás al consejo.
Permaneced (los dos) justo aquí; no os separéis; alcanzad toda vuestra vida, jugando con hijos [y] nietos, gozosos, bien alojados.
Estos dos avanzan uno tras otro por magia; dos jóvenes que juegan recorren el océano; uno contempla todos los seres; tú, el otro, disponiendo las estaciones, naces de nuevo.
Siempre nuevo eres al nacer; señal de los días, vas a la cima de las auroras; dispones para los dioses su parte al venir; extiendes, oh luna, una larga vida.
Da el çāmulyà; reparte bienes a los sacerdotes (brahmán); eso, volviéndose hechicería andante (padvánt), entra en el marido [como] esposa.
Se vuelve azul rojizo; [como] hechicería, infección, es expulsado (?); sus parientes (jñātí) prosperan; su marido queda atado en ataduras.
Desagradable se vuelve [su] cuerpo, reluciente de aquella mala manera, cuando el marido envuelve su propio miembro con la vestidura de la novia.
Tallando encima, tallando para abrir, cortando también por separado; mira las formas de Sūryā; también las limpia (çumbh) el sacerdote (brahmán).
Áspero es eso, afilado, con púas, envenenado; eso no ha de comerse; el sacerdote (brahmán) que conoce a Sūryā merece, en verdad, la [vestidura] de la novia.
Ese sacerdote toma, en verdad, esta vestidura agradable, de buen augurio, quien recorre la expiación, por quien la esposa no sufre daño.
Reunid (los dos) una porción próspera (sámṛddha), hablando rectamente en palabras rectas; oh Brahmaṇaspati, haz brillar (ruc) al marido para ella; que el pretendiente (sambhalá) diga estas palabras agradablemente (cā́ru).
Permaneced justo aquí; no os alejéis; vosotras, oh vacas, acrecentad a este hombre con descendencia; andando con belleza, rojizas, con esplendor de soma, que todos los dioses vuelvan (kṛ) vuestras mentes aquí.
Vosotras, oh vacas, entrad en este hombre junto con descendencia; este hombre no disminuye (mī) la parte de los dioses; para este hombre os darán vigor (sū) Pūshan y todos los Maruts, para este hombre Dhātar y Savitar.
Libres de espinas, rectos, sean los caminos por los que [nuestros] compañeros van a cortejar por nosotros; junto con Bhaga, junto con Aryaman, que Dhātar [nos] una con esplendor.
Tanto el esplendor puesto en los dados como el de la bebida fuerte, el esplendor que, oh Açvins, hay en las vacas, con ese esplendor favoreced (av) a esta mujer.
El [esplendor] con el que se inundaron (abhi-sic) las nalgas de la cortesana (mahānagnī́), oh Açvins, o la bebida fuerte, o los dados, con ese esplendor favoreced a esta mujer.
Aquel que brilla (dī) sin combustible dentro de las aguas, a quien los devotos (vípra) alaban en los sacrificios (adhvará), oh hijo de las aguas, que des aguas ricas en miel, con las que creció Indra, lleno de heroísmo.
Ahora aparto (apa-ūh) al apresador (grābhá) reluciente, que estropea el cuerpo; el brillo que es excelente, ese alzo (ud-ac).
Que los brahmanes tomen para ella [agua] de baño; que extraigan (?) aguas que no maten a un héroe; que ella rodee el fuego de Aryaman, oh Pūshan; el suegro y el cuñado miran (prati-īkṣ).
Sean bienestar para ti el oro y las aguas; sea bienestar el poste (methí), bienestar la perforación (tárdman) del yugo; sean bienestar para ti las aguas de cien purificadores (-pavítra); para el bienestar también mézclate con tu marido.
En el agujero del carruaje, en el agujero del carro, en el agujero del yugo, oh tú de cien actividades, tras purificar tres veces a Apālā, oh Indra, la hiciste de piel de sol.
Esperando buena voluntad, descendencia, buena fortuna y riqueza, volviéndote obediente (ánuvrata) a tu marido, cíñete para la inmortalidad.
Como el río (síndhu) ⌊poderoso (? vṛ́ṣā)⌋ ganó (? sū) la supremacía de las corrientes (nadī́), así sé tú suprema (samrā́jñī), tras partir al hogar de tu marido.
Sé suprema entre los suegros, suprema también entre los cuñados; sé suprema sobre la cuñada, suprema también sobre la suegra.
Las que hilaron, tejieron y extendieron [el tejido], las divinas que pusieron alrededor los extremos, que te envuelvan para la vejez; [como] alguien de larga vida, ponte alrededor esta vestidura.
Lloran al vivo (masc.); se llevan el sacrificio (adhvará); los hombres enviaron sus pensamientos tras ⌊raíz dhī...ánu⌋ un largo alcance (prásiti); lo que es hermoso (vāmá) para los Padres que aquí se reunieron; gozo para los maridos al abrazar a la esposa.
Mantengo para ti, para la descendencia, una piedra agradable, firme (dhruvá), en el regazo de la tierra divina; ponte sobre ella, tú tras quien ha de haber júbilo, de excelente gloria; que Savitar te dé una larga vida.
Con aquello con que Agni tomó la mano derecha de esta tierra, con eso tomo tu mano; no vaciles en mi compañía, con descendencia y riquezas.
Que el dios Savitar tome tu mano; que el rey Soma te dé buena descendencia; que Agni, Jātavedas, haga a la esposa bien dotada, de larga vida, para su marido.
Tomo tu mano para la buena fortuna, para que conmigo como marido tengas larga vida; Bhaga, Aryaman, Savitar, Purandhi ⌊púraṁdhi⌋, los dioses te han dado a mí para ser señora de la casa.
Bhaga ha tomado tu mano; Savitar ha tomado tu mano; eres [mi] esposa por ordenanza (dhárman), yo tu señor de la casa.
Sea mía esta mujer, portadora de prosperidad (pósya); Brihaspati te ha dado a mí; en mi compañía ⌊como marido⌋ vive, rica en descendencia, cien otoños.
Tvashṭar dispuso (vi-dhā) la vestidura para la belleza por indicación de Brihaspati, de los poetas; con ella envuelvan Savitar y Bhaga a esta mujer, como a Sūryā, con descendencia.
Que Indra y Agni, el cielo y la tierra, Mātariçvan, Mitra y Varuṇa, Bhaga, ambos Açvins, Brihaspati, los Maruts, el bráhman y Soma acrecienten a esta mujer con descendencia.
Brihaspati preparó (kḷp) primero los cabellos de la cabeza de Sūryā; con esto, oh Açvins, adornamos (çubh) por completo a esta mujer para su marido.
Esta [es] aquella forma en la que se vistió la joven (yóṣā); deseo conocer con [mi] mente a la esposa (jāyá) que se mueve; la seguiré con compañeros nónuples (? návagva): ¿quién, sabiendo, desató (vi-cṛt) estas ataduras?
Aflojo (vi-sā) en mí la forma de ella; él, en verdad, sabrá, viendo el nido de la mente; no como a escondidas; fui liberado (ud-muc) por la mente, desatando yo mismo (çrath) las ataduras de Varuṇa.
Te libero de la atadura de Varuṇa con la que te ató el muy propicio Savitar; amplio espacio (loká), un camino fácil aquí, hago para ti, oh novia (vadhū́), con tu marido.
Alzad [vuestras armas]; que apartéis a golpes al demonio; situad a esta mujer en lo bien hecho; el inspirado Dhātar le encontró marido; que el rey Bhaga vaya delante, conocedor de antemano.
Bhaga formó los cuatro pies; Bhaga formó los cuatro travesaños (? úṣyala); Tvashṭar adornó (piç) las correas (? várdhra) a lo largo del medio; que ella sea para nosotros de excelente augurio.
Al carro nupcial (vahatú) bien florido (sukiṅçuká), de todas las formas, de color dorado, que rueda bien, de buenas ruedas, sube, oh Sūryā, hacia el mundo del inmortal; haz un carro nupcial agradable a los maridos.
A ella, que no mate hermanos, oh Varuṇa; que no mate ganado, oh Brihaspati; que no mate al marido, poseedora de hijos, oh Indra, tráe[la] para nosotros, oh Savitar.
No dañéis a la doncella (kumārī́), vosotras (dos) columnas, en el camino hecho por los dioses; hacemos agradable la puerta de la casa divina, un camino para la novia.
Que el bráhman sea uncido detrás, el bráhman delante, el bráhman al final, en medio, el bráhman en todas partes; avanzando hacia una fortaleza impenetrable de los dioses, tú, propicia, agradable, gobierna en el mundo de tu marido.
Traducción de Whitney–Lanman tal como se publicó (1905) · Leer XIV.1 en Wikisource ↗
La unión de III.30 tiene tareas repetidas
El himno de concordia pasa del deseo de una mente común al habla entre familiares y, después, al trabajo conjunto. El verso 5 imagina a personas que aunan esfuerzos, y el verso 6 las sitúa en un lugar común para beber con una porción compartida de alimentos. Son elementos recurrentes de la vida doméstica, no una hora especial reservada para el romance. El poema también vincula a las personas mediante rangos familiares antiguos, por lo que su tiempo compartido no es un modelo de dos integrantes iguales de una pareja que gestionan agendas separadas. Su valor comparativo es concreto: muestra que la unión se lleva a la práctica mediante lo que las personas hacen repetidamente. No puede hacer que alguien concreto reserve una tarde a petición de otra persona.
VI.131 da una escala dramática a la distancia
VI.131 pide el deseo de un hombre e imagina su regreso incluso desde tres o cinco leguas, o desde una jornada de viaje a caballo. El último verso lo proyecta hacia un futuro como padre de los hijos de quien habla. El himno responde a la distancia ordenando el regreso, no negociando un tiempo limitado juntos. Whitney recoge que VI.130–132 faltan en la recensión Paippalāda y se agrupan en el uso ritual posterior. Ese contexto textual mantiene el poema separado de la concordia doméstica de III.30. Un lector moderno puede sentir la atracción de su imagen del viaje, pero no se oyen las prioridades del propio hombre deseado. Una llamada al regreso no es un plan acordado para compartir tiempo.
Una boda imagina un horizonte mucho más largo
XIV.1.22 desea que una pareja casada permanezca unida durante una vida completa, entre versos sobre la entrada de la novia en un hogar. El alcance es ceremonial y duradero. Una sola cita o una hora compartida ocupa una escala muy distinta. Leer XIV.1 junto a III.30 muestra por qué la duración por sí sola no basta para definir la intimidad: una bendición nupcial imagina una unión de por vida, mientras que la concordia doméstica nombra prácticas que tendrían que llenar los días corrientes. VI.131 añade ausencia y regreso. Estos tres poemas abordan problemas temporales distintos, no un método antiguo general para hacer que alguien encuentre espacio en una agenda moderna ya abarrotada.
La hora compartida es contemporánea
«Haz que una persona elegida saque tiempo para mí» y La hora compartida son invenciones modernas. Ninguno de los himnos citados registra una cita, disponibilidad ni una elección garantizada de dar prioridad a alguien. El deseo actual puede entenderse como una petición de atención fiable, pero los textos antiguos proporcionan imágenes, no pruebas sobre la organización de horarios. El trabajo compartido de III.30, el regreso ordenado de VI.131 y la bendición de toda una vida de XIV.1 pueden ayudar a aclarar si la cuestión es la cooperación diaria, el reencuentro tras una ausencia o un compromiso largo. Cada uno tiene un hablante y un contexto distintos. El beneficio moderno exacto pertenece a un nuevo mundo social y no puede presentarse como el resultado prometido por el Atharvaveda.
LECTURA COMENTADA
Tres medidas del tiempo
Lee los alimentos y la bebida compartidos de III.30.6 como una escena recurrente, el largo viaje y el regreso forzado de VI.131.3 como una escena de distancia y el deseo de una vida completa de XIV.1.22 como un horizonte ceremonial. Ninguno da una hora de reloj en la que una persona diga: «Puedo quedar contigo». La comparación pasa de la práctica doméstica repetida a la ausencia dramática y a la bendición de toda una vida. Hace más preciso el deseo moderno al preguntar si el cambio buscado es una participación habitual, un reencuentro o un compromiso duradero. También mantiene visible el silencio de la persona requerida en VI.131.
