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WitchcraftDaily

Rituales, significados y tradiciones mágicas

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El Arbatel · Basilea 1575

Los 49 aforismos del Arbatel y sus siete septenarios

Libros de consulta de color índigo, una página en blanco abierta y una lupa.

Los cuarenta y nueve aforismos del Arbatel forman siete septenarios, con consejos devocionales en torno al breve catálogo de gobernadores olímpicos.

El Arbatel conservado es una Isagoge de cuarenta y nueve aforismos numerados, dispuestos en siete septenarios. La estructura explica por qué una tabla de siete espíritus representa solo una pequeña parte del libro.

Divisiones conservadas
Siete septenarios
Unidades numeradas
Aforismos 1–49
Material olímpico
Especialmente los aforismos 15–21

Primer y segundo septenarios: el marco de la sabiduría

Los aforismos 1–7 comienzan con el secreto, la oración, la reverencia y el deber hacia el prójimo. Su apelación reiterada a la guía divina es parte esencial de la concepción de la magia que presenta la fuente. Extraer un nombre de espíritu omitiendo ese marco hace que la obra parezca una lista independiente de demonios, cuando no lo es. El aforismo 1 adapta una imagen bíblica sobre no entregar las cosas sagradas; el aforismo 2 sitúa explícitamente la oración por medio de Cristo antes de emprender una acción. Son expresiones históricas del programa religioso del libro, no afirmaciones de que los resultados prometidos sean verificables.

Los aforismos 8–14 pasan a los nombres, las funciones y la relación entre los signos y aquello que, según el texto, les da fuerza. El aforismo 8 rechaza una explicación basada solo en la forma o pronunciación de un nombre. Esto ayuda a interpretar los caracteres posteriores de los espíritus olímpicos: las figuras impresas pertenecen a una teoría más amplia de designación y permiso, no son siete glifos universales cuyo funcionamiento aislado esté garantizado. Los aforismos numerados mantienen además cada afirmación en su sección: una paráfrasis moderna puede difuminar el límite entre el consejo devocional inicial y el material olímpico posterior.

Tercer septenario: los siete gobernadores

El aforismo 15 presenta a los espíritus llamados olímpicos, de quienes se dice que habitan el firmamento y actúan solo cuando Dios lo permite. El aforismo 16 nombra a Aratron, Bethor, Phaleg, Och, Hagith, Ophiel y Phul, y después asigna provincias numeradas y un ciclo de gobierno. El aforismo 17 vincula a cada gobernador con Saturno, Júpiter, Marte, el Sol, Venus, Mercurio o la Luna y describe sus funciones y caracteres atribuidos. Esas afirmaciones forman la cosmología del libro. No convierten a los siete gobernadores en planetas visibles con telescopio, ni constituyen el mismo catálogo que los setenta y dos nombres del Ars Goetia.

La página impresa con la lista de provincias es especialmente reveladora. Para Bethor dice XXXII, pero el total es 196 y la secuencia que lo rodea disminuye de siete en siete. Los editores suelen corregir Bethor a 42; el numeral impreso y su corrección ofrecen lecturas distintas de la misma serie de siete nombres. Los aforismos 18–21 tratan de otros nombres, la disciplina religiosa y la comunicación en los términos de la propia obra. El texto dice también que un espíritu puede confirmar u otorgar caracteres. Ese relato sitúa el carácter dentro de un encuentro con un espíritu, en vez de describir únicamente un dibujo fijo asignado a un nombre.

Del cuarto al séptimo: un esquema intelectual más amplio

Los aforismos 22–28 pasan de la sección olímpica al conocimiento descrito como secreto o revelado. El quinto septenario, 29–35, clasifica los espíritus y los fines de la magia en un marco más amplio. El sexto, 36–42, incluye consejos para mantener diferenciados los experimentos y sobre la preparación. Los siete últimos, 43–49, vuelven repetidamente al orden divino y a la actitud moral del practicante. Las unidades numeradas facilitan seguir la obra entre ediciones, incluso cuando una reimpresión cambia la paginación.

Los encabezamientos revelan también la diferencia entre la obra conservada y su prospecto introductorio. Se anuncian nueve tipos de magia, pero en la Isagoge sobreviven siete septenarios; no deben deducirse de ello siete libros completos ni nueve volúmenes publicados. Una antología inglesa posterior coloca el Arbatel junto a obras atribuidas a Agrippa y Pedro de Abano, por lo que puede parecer más directamente salomónico o goético de lo que sugiere el propio impreso de Basilea. La secuencia de aforismos sigue siendo un punto útil de comparación incluso cuando cambian la redacción y la paginación entre los testimonios latinos e ingleses.

Registros de las fuentes

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