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Atharvaveda · Maldiciones y enemigos

El arma de respuesta en el Atharvaveda II.11

Un disco lunar decorativo de plata, aros de latón sin calibrar y un libro índigo.

El Atharvaveda II.11 habla a un amuleto como si pudiera responder al daño con sus mismas armas. El comienzo lo llama destructor de destructores y arma contra armas. Cinco breves unidades repiten después la misma orden de superar a un igual y alcanzar una posición más fuerte. El resultado es un poema de contraataque: se reconoce el peligro, pero quien habla pretende hacerle frente mediante un objeto investido de poder. Esta estructura difiere de la larga serie de imágenes de V.14 para devolver una supuesta brujería a quien la hizo.

EL TEXTO · ATHARVAVEDA

Himnos comentados en este artículo

Empieza por los versos que se muestran aquí. Abre los demás himnos citados para comparar sus imágenes y propósitos.

II.11

ATHARVAVEDA · LIBRO II EN PRIMER PLANO

Para contrarrestar la brujería: con un amuleto

  1. Destructor del destructor (dū́ṣi) eres tú; proyectil del proyectil (hetí) eres tú; arma del arma (mení) eres tú: alcanza (āp) al mejor, rebasa al igual (samá).

  2. Sraktyà. eres tú; el que retorna (pratisará) eres tú; contrahechizo eres tú: alcanza al etc., etc.

  3. Hechiza (abhi-car) contra quien nos odia, a quien odiamos: alcanza al etc., etc.

  4. Patrono (sūrí) eres tú; dador de esplendor eres tú; protector del cuerpo eres tú: alcanza al etc., etc.

Leer el 1 verso restante de II.11
  1. Brillante (çukrá) eres tú; resplandeciente (bhrājá) eres tú; cielo (svàr) eres tú; luz eres tú: alcanza al etc., etc.

Traducción de Whitney–Lanman tal como se publicó (1905) · Lee II.11 en Wikisource ↗

V.14

ATHARVAVEDA · LIBRO V TAMBIÉN CITADO

Contra la hechicería: con una planta

Leer el himno comparado V.14 (13 versos)
  1. Un águila (suparṇá) te descubrió; un jabalí te desenterró con el hocico; procura dañar, oh hierba, a quien procura dañar; abate a quien hace la brujería.

  2. Abate a los hechiceros, abate a quien hace la brujería; luego, a quienquiera que procure dañarnos, abátelo tú, oh hierba.

  3. Tras cortar de [su] piel una tira (pariçāsá), como de un ciervo, sujetad, oh dioses, la brujería sobre quien la hizo, como un collar.

  4. Lleva de vuelta la brujería a quien la hizo, tomándola de la mano; ponla justo delante de él (samakṣám), para que abata a quien hace la brujería.

  5. Sean las brujerías para quien hace la brujería, la maldición para quien maldice; como un carro de fácil marcha, ruede la brujería de vuelta a quien la hizo.

  6. Si una mujer, o si un hombre, ha hecho brujería con intención de mal, hasta esa persona la conducimos, como a un caballo con un ronzal.

  7. Ya seas obra de un dios o hecha por un hombre, a ti, siendo tal, te llevamos de vuelta, con Indra por aliado.

  8. Oh Agni, vencedor de combatientes, vence a los combatientes; llevamos la brujería de vuelta a quien la hizo mediante algo que la devuelve.

  9. Oh perforador avezado (?), perfóralo; a quienquiera que [la] hizo, abátelo tú; no te afilamos para matar (vadhá) a quien no [la] ha hecho.

  10. Ve como un hijo a su padre; como una serpiente constrictora pisoteada, muerde; vuelve, oh brujería, a quien la hizo, como pisoteando [tu] atadura.

  11. Arriba, como una antílope (eṇī́), una elefanta (? vāraṇī́), con saltos, como una cierva, vaya la brujería a quien la hizo.

  12. Más recta que una flecha vuele, oh cielo y tierra, a su encuentro; que ella, la brujería, vuelva a atrapar a quien la hizo, como a un ciervo.

  13. Vaya como fuego corriente arriba, como agua corriente abajo; como un carro de fácil marcha, ruede la brujería de vuelta a quien la hizo.

Traducción de Whitney–Lanman tal como se imprimió (1905) · Leer V.14 en Wikisource ↗

Se da voz a un objeto

Los tres primeros pares del verso 1, destructor contra destructor, proyectil contra proyectil y arma contra arma, crean un espejo defensivo. Se interpela directamente al amuleto como «tú», en lugar de describirlo desde fuera. Su tarea es interrumpir o superar una fuerza entrante en sus propios términos. Whitney sugiere que el estribillo final del verso podría dirigirse a quien lleva el amuleto y no al propio objeto, mientras que el comentarista tradicional se lo asigna al objeto. Esa incertidumbre resulta reveladora. Un solo poema breve puede pasar de investir de poder una cosa a investir de poder a la persona que la lleva, y la gramática no resuelve cada paso de esa relación.

La frase repetida realiza la labor ritual

Cada verso posterior nombra otra capacidad y vuelve a la misma instrucción de alcanzar al mejor y rebasar al igual. El verso 2 identifica el objeto como sraktya y como algo «que devuelve», mientras que el verso 3 se dirige hacia la persona que odia a quien habla. El verso 4 atribuye al amuleto esplendor y protección corporal; el verso 5 amplía su alcance al brillo, el cielo y la luz. Esta progresión no es una lista de beneficios inconexos. Pasa de responder a una agresión a rodear de fuerza favorable a quien lo lleva. La repetición permite que cada propiedad nombrada alimente la misma superioridad deseada. El himno no presenta una métrica regular, y su forma repetitiva importa más que un supuesto desarrollo lírico fluido.

El uso posterior no agota el texto

Whitney dice que el Kauśikasūtra emplea este himno al atar un amuleto sraktya en un rito contra la brujería. Esa indicación posterior aporta un contexto ritual, pero el himno en sí no nombra materiales modernos, un proceso para identificar un objetivo ni un resultado que pueda comprobarse después. Tampoco aparece en la recensión Pāippalāda, hasta donde muestra la comparación de Whitney. La ausencia de ese paralelo limita nuestra capacidad para comparar otro orden de versos u otra redacción de este texto concreto. Podemos seguir analizando el lenguaje repetido del himno Śaunaka, pero no deberíamos afirmar más concordancia entre manuscritos de la que permiten los testimonios.

Contrarrestar difiere de devolver

V.14 comparte el temor general a una práctica dañina, pero su lógica es distinta. Allí se pide a una hierba que lleve el daño preparado de vuelta a su supuesto artífice, a menudo mediante imágenes de viaje. II.11 permanece más cerca de quien lleva el amuleto: su acción central consiste en hacer que el objeto sea más fuerte que una amenaza equivalente. El contraste aclara la expresión moderna «Superar la hechicería de quien te odia». Describe una esperanza defensiva expresada en el poema, no un hecho verificado ni una autorización para señalar a una persona real como agresora mediante poderes ocultos. Los dos himnos ofrecen respuestas imaginativas distintas a la incertidumbre: uno blinda el cuerpo vulnerable, mientras el otro escenifica un viaje de regreso.

Seguir un estribillo a través de tres contextos

Compara II.11.1, .3 y .5. En el primero, el amuleto responde a un arma; en el tercero, el objetivo es alguien que odia; en el quinto, el vocabulario se orienta hacia la luz. El mismo estribillo de «rebasar» une la amenaza física, la hostilidad social y un brillo expansivo. Compáralo ahora con V.14.4, donde la acción consiste en llevar una práctica de vuelta de la mano. El paso de superar a devolver supone un cambio en la imaginación ritual, aunque más tarde ambos se denominen contrahechizos. El estribillo del amuleto permanece estable mientras cambia su adversario, de modo que la autoridad imaginada del objeto depende de la repetición frente a clases distintas de peligro.

Textos fuente y estudios

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