En sinastría, las posiciones de una carta natal se sitúan dentro de la división de casas de otra persona. Esta comparación tiene dirección: un planeta pertenece a su titular, pero el número de casa pertenece a la persona receptora. Que Venus de A esté en la cuarta casa de B no implica que Venus de B esté en la cuarta de A.
Empieza por la carta receptora
Primero calcula ambas cartas natales a partir de las fechas civiles registradas, las horas del reloj, los desfases históricos respecto de UTC y las coordenadas de nacimiento. Para la tabla de A en B, conserva la longitud planetaria de A y utiliza el Ascendente y las casas de B. Invierte esos papeles para la tabla de B en A. Si se desconoce alguna de las horas de nacimiento, no pueden trazarse con fiabilidad las casas de esa persona; introducir el mediodía como valor provisional no resuelve el problema.
Las superposiciones de casas y los aspectos entre cartas responden a preguntas geométricas distintas. Un aspecto mide la distancia angular entre un punto de A y uno de B. Una superposición asigna un punto de una carta a un sector de la otra. Una pareja puede tener muchos aspectos estrechos y, aun así, pocas posiciones en una casa receptora, o al contrario. Lee ambas cartas natales antes de dar importancia a una superposición.
Un ejemplo con el cálculo a la vista
Imagina que la persona B tiene el Ascendente a 12° de Cáncer, o 102° de longitud tropical, y Venus de la persona A está a 15° de Escorpio, o 225°. En Signo Entero, Cáncer es la primera casa; Leo, la segunda; Virgo, la tercera; Libra, la cuarta, y Escorpio, la quinta. Por tanto, Venus de A aparece en la quinta casa de B. En Casas Iguales, resta el Ascendente de B: 225° − 102° = 123°. Se han recorrido cuatro sectores completos de 30°, de modo que esta posición también está en la quinta casa.
Mueve el Venus imaginado a 5° de Escorpio, o 215°. Signo Entero sigue situándolo en la quinta casa de B. Casas Iguales da 215° − 102° = 113°: solo tres sectores completos de 30°, por lo que queda en la cuarta casa. La diferencia procede del límite de la casa, no de un cambio en la posición del planeta. Esto demuestra por qué una etiqueta de casa sin su método es incompleta. No afirma nada sobre una relación real.
Interpreta un patrón, no un veredicto
Quienes siguen lecturas tradicionales pueden preguntar qué temas de una casa receptora se hacen más perceptibles cuando el planeta de la otra persona cae en ella. La quinta casa suele emplearse para la expresión creativa y el juego; la cuarta, para el hogar y las bases de la vida privada. Estos términos aportan vocabulario para conversar, no un diagnóstico de atracción, consentimiento o conducta futura. Una superposición de Venus no te dice qué quiere alguien. Para saberlo, atiende a sus declaraciones y su comportamiento reales.
Comprueba ambas direcciones y los aspectos estrechos entre cartas; después anota una pregunta en lugar de una puntuación. Por ejemplo, «¿Qué actividades compartidas resultan lúdicas para cada persona?» puede comprobarse en la vida cotidiana. Si la hora de nacimiento está redondeada, utiliza la herramienta de intervalo de hora de nacimiento para ver si la asignación de casa cambia dentro del intervalo horario plausible. Cerca de un límite, es más honesto no afirmar una casa que elegir el resultado preferido.
