Una «botella contra la brujería» no es un amuleto único y estandarizado. Los arqueólogos emplean el nombre para ciertos recipientes ocultos de vidrio o gres, sobre todo ejemplos del siglo XVII cuyo contenido y colocación sugieren una respuesta al temor a la brujería. El hallazgo de Holywell en Londres es valioso porque se documentó el contexto de su enterramiento.
- Tipo de prueba
- Recipiente oculto
- Período
- Principalmente del siglo XVII
- Registro de referencia
- MOLA · botella de Holywell, Shoreditch
Una botella con contexto
Durante una excavación cerca de Shoreditch High Street, el Museum of London Archaeology encontró una botella de gres bajo el suelo de un edificio del siglo XVIII. La botella se fechó aproximadamente entre 1670 y 1710. Su colocación fue deliberada: se habían levantado las baldosas de una puerta del sótano, excavado un hoyo, colocado el recipiente de pie y vuelto a poner el suelo. La vasija rota contenía unos sesenta alfileres doblados de aleación de cobre, clavos oxidados y un posible trozo de madera o hueso. El suelo circundante y el contenido, considerados juntos, ofrecen más indicios de una deposición intencionada que una botella suelta en una tienda de antigüedades. Aun así, el hallazgo no identifica a quien la colocó, las palabras exactas que pronunció ni el resultado que esperaba.
¿Protección, curación u otra cosa?
El proyecto más amplio de MOLA, Bottles Concealed and Revealed, trata «botella contra la brujería» como una categoría de investigación que debe comprobarse, no como una explicación completa aplicable a cualquier recipiente. Los ejemplos conservados aparecen en hogares, bajo suelos y en otros contextos arqueológicos, incluidos zanjas y cementerios de iglesias. Los alfileres y los clavos son comunes, mientras que algunos casos contienen materiales como recortes de uñas o restos líquidos. Un recipiente pudo entenderse como protección o como remedio preparado contra un maleficio. Esas intenciones se infieren a partir de depósitos, textos y relatos posteriores; la arqueología por sí sola no permite afirmar que todos sus dueños compartieran las mismas creencias. El amplio estudio del proyecto existe porque los relatos antiguos a menudo han simplificado esta diversidad de pruebas.
Distinguir la botella del museo
El Pitt Rivers Museum conserva un frasco de vidrio plateado registrado como 1926.6.1, acompañado de una historia según la cual contenía una bruja que quedaría libre si se abría. Su historia documentada de colección en el siglo XX difiere de la de la vasija excavada en Holywell. A ambos se los llama popularmente botellas contra la brujería, pero sus formas, contextos y pruebas son distintos. Uno se recuperó en una investigación arqueológica; el otro lleva una tradición narrada que quedó registrada a través de un coleccionista. Una etiqueta sensacionalista no puede sustituir el contexto del hallazgo ni la historia de ingreso en la colección de ninguno de los objetos. Ninguno de los dos registros verifica que una persona o un espíritu quedara atrapado en una botella.
